Esta receta tiene su origen en Austria cuando, en 1932, el Príncipe Metternich pidió un postre para una ocasión especial en la corte. El chef titular estaba enfermo, por lo que un joven aprendiz de 16 años -Franz Sacher- tuvo que inventar una receta. El resultado fue delicioso y se convirtió en un clásico.
Esta receta tiene su origen en Austria cuando, en 1932, el Príncipe Metternich pidió un postre para una ocasión especial en la corte. El chef titular estaba enfermo, por lo que un joven aprendiz de 16 años -Franz Sacher- tuvo que inventar una receta. El resultado fue delicioso y se convirtió en un clásico.